Matías Musetta tiene 38 años y nació en Marcos Juárez. Su pasión por los motores lo llevó a Italia, donde trabajó para algunas de las empresas más importantes de la industria automotriz y formó parte del equipo que llevó a Ferrari a ganar las 24 Horas de Le Mans en 2023. Ahora cumple otro sueño de su infancia: fabricar su propio auto.
Lo que comenzó como una pasión durante su infancia en Marcos Juárez terminó convirtiéndose en un proyecto automovilístico con proyección internacional.
Matías Musetta, un mecánico cordobés de 38 años, vive actualmente en Parma, Italia, y es el creador de Brado Cars, una marca de vehículos exclusivos que produce artesanalmente y que ya ofrece unidades con precios superiores a los 100.000 euros.
Su historia con los motores comenzó desde muy chico, cerca del autódromo de Marcos Juárez y entre los talleres mecánicos de su barrio. También se formó en la escuela técnica Nicolás Avellaneda de esa ciudad.
“Desde chico respiré ese ambiente. Todo lo que tenía motor me lo imaginaba y le daba forma. Mi sueño siempre fue fabricar mi propio auto”, contó Musetta.
De Córdoba a la industria automotriz italiana
En 2015 decidió emigrar a Italia con el objetivo de ingresar a la industria automotriz de alta gama. Había comenzado a estudiar Ingeniería Aeroespacial en Buenos Aires, pero no pudo completar la carrera debido a dificultades económicas.
Al llegar a Italia entregó apenas cuatro currículums y recibió una propuesta de la entonces Scuderia Toro Rosso, equipo de Fórmula 1. Allí comenzó a especializarse en materiales compuestos, especialmente en fibra de carbono.
Su carrera continuó en compañías de enorme prestigio, entre ellas Lamborghini y Dallara, además de participar en proyectos relacionados con Ferrari y otros fabricantes de vehículos deportivos.
Pero uno de los capítulos más importantes de su trayectoria llegaría con las 24 Horas de Le Mans.
El cordobés que trabajó en el Ferrari que hizo historia
Mientras trabajaba en Dallara, Musetta fue seleccionado para integrar un reducido equipo técnico encargado del desarrollo y construcción de la Ferrari 499P, el prototipo con el que la marca italiana regresó a la categoría principal de las 24 Horas de Le Mans.
Durante aproximadamente un año y medio trabajó junto a ingenieros en el desarrollo, construcción y montaje del vehículo.
Su conocimiento integral del auto hizo que Ferrari lo convocara posteriormente para formar parte del equipo de pista. Así comenzó a recorrer diferentes circuitos internacionales hasta llegar a la edición 2023 de Le Mans.
Aquella carrera fue histórica: se disputaba el centenario de la competencia y Ferrari regresaba a la máxima categoría después de 50 años.
El resultado fue inolvidable: Ferrari volvió a ganar las 24 Horas de Le Mans.
“Fue tocar el cielo con las manos. Resultó muy importante para mi carrera y también por todo el sacrificio que había hecho para llegar hasta ahí”, recordó Musetta.
El sueño de fabricar su propio auto
Después de años de viajes, competencias y jornadas de trabajo bajo la presión del automovilismo de alto nivel, el cordobés decidió cambiar el rumbo.
Quería pasar más tiempo en su casa y, al mismo tiempo, aprovechar toda la experiencia que había adquirido en la industria.
Primero abrió un taller dedicado a la restauración y preparación de autos clásicos. Después retomó aquel sueño que lo acompañaba desde niño: construir un vehículo propio.
Así nació Brado Cars.
El primer proyecto surgió a partir de un buggy tradicional. Musetta reemplazó su carrocería de fibra de vidrio por una de fibra de carbono y le incorporó un diseño deportivo y moderno.
Para el desarrollo del diseño convocó al rosarino Juan Manuel Díaz, profesional con trayectoria en Europa y experiencia en compañías como Alfa Romeo y Audi.
El resultado fue el Brado Buggy, un vehículo construido prácticamente desde cero y de manera artesanal.
Un auto que cuesta más de 100.000 euros
El Brado Buggy no es un vehículo producido en serie.
Cada unidad se fabrica de manera individual y su precio oscila entre 105.000 y 115.000 euros, dependiendo de la configuración elegida.
Los compradores pueden participar en el diseño final y seleccionar diferentes detalles, como colores, cuero, terminaciones de fibra de carbono y otros materiales.
“No es un auto industrializado. Se fabrica uno por uno y el cliente se convierte en una especie de codiseñador”, explicó Musetta.
El proyecto fue presentado recientemente durante la Monterey Car Week, en California, donde despertó interés entre potenciales clientes.
De un taller de Marcos Juárez a un proyecto internacional
El camino hasta llegar a este punto no fue sencillo. Musetta atravesó dificultades económicas, emigró a Europa, regresó temporalmente a Argentina para acompañar a su madre durante una enfermedad y también enfrentó el impacto de la pandemia.
A pesar de todo, mantuvo aquella idea que había nacido en su infancia.
El cordobés reconoce que le habría gustado desarrollar su proyecto en Argentina, pero considera que las dificultades para acceder a determinados materiales y la inestabilidad económica hicieron más complejo concretarlo en el país.
Hoy, desde Italia, construye artesanalmente los autos que alguna vez imaginó cuando era niño en Marcos Juárez.
Y resume su historia con una frase que parece escrita a medida de su recorrido: “Nada es imposible. En el camino aparecen obstáculos, pero hay que aprender a saltarlos, esquivarlos o quitarlos. Los ingredientes principales son la pasión, la perseverancia y no bajar los brazos”.







