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Alarma educativa: Argentina tuvo su peor resultado en las pruebas PISA en 20 años

Argentina registró su peor desempeño en dos décadas en las Pruebas PISA 2025, la evaluación internacional de la OCDE que mide los conocimientos de estudiantes de 15 años en Matemática, Lectura y Ciencias. El país quedó en el puesto 72 entre 91 naciones evaluadas y mostró un retroceso respecto de la edición de 2022 en las tres áreas analizadas.

Los resultados encendieron la preocupación sobre el estado del sistema educativo y reavivaron el debate sobre las condiciones de aprendizaje dentro y fuera del aula.

Un fuerte retroceso en las tres áreas

Los estudiantes argentinos obtuvieron:

  • 367 puntos en Matemática (11 puntos menos que en 2022).
  • 389 puntos en Lectura (12 puntos menos).
  • 393 puntos en Ciencias (13 puntos menos).

El dato más preocupante se registró en Matemática, donde el 76% de los alumnos quedó por debajo del nivel mínimo de desempeño establecido por la OCDE.

En Lectura, el 59% no alcanzó el nivel básico, frente al 55% registrado en la evaluación anterior, mientras que apenas el 1% logró ubicarse en los niveles más altos de rendimiento.

Dentro de América Latina, Argentina quedó octava entre los países participantes en las tres áreas evaluadas.

El diagnóstico de Jaime Correas

En diálogo con Cadena 3, el exdirector de Escuelas de Mendoza e integrante de la Coalición por la Educación, Jaime Correas, sostuvo que el deterioro educativo responde a problemas que se fueron acumulando durante años.

Según planteó, la pérdida de autoridad en las aulas, las clases que no comienzan a horario, la falta de atención y el debilitamiento del respeto hacia docentes y directivos forman parte del contexto que explica los malos resultados.

“No es sorprendente que los resultados den mal. Lo sorprendente sería que dieran bien”, afirmó.

Celulares, redes sociales y clima escolar

Correas también se refirió al impacto de los teléfonos celulares y las redes sociales sobre la concentración de los estudiantes.

Si bien reconoció que la tecnología puede convertirse en una herramienta pedagógica, sostuvo que primero es necesario recuperar condiciones básicas de orden dentro del aula.

“Primero hay que tener el aula ordenada”, señaló.

El especialista también advirtió que la inteligencia artificial puede aportar recursos para la enseñanza, pero remarcó que no reemplaza el proceso de alfabetización ni el trabajo cotidiano de los docentes.

Un desafío que va más allá de la escuela

Para Correas, el problema no se limita únicamente al sistema educativo, sino que refleja un deterioro social más amplio.

Según su análisis, la naturalización del desorden, la descalificación permanente en el debate público y la pérdida de hábitos vinculados con la atención y el esfuerzo terminan impactando directamente en el aprendizaje.

Finalmente, reclamó que la educación deje de ser una preocupación circunstancial cada vez que se publican evaluaciones internacionales y pase a ocupar un lugar prioritario en la agenda cotidiana del país.

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